miércoles, 3 de agosto de 2011

Curso 1.000 fiscales en blog

Video del Director Nacional Electoral, Dr. Alejandro Tullio.


Militancia 1.5

Si bien técnicamente el término 1.0 remite a los tiempos en que la Web tenía un carácter unidireccional, en el lenguaje actual del ciberespacio pretende significar aquello asociado a la vida cotidiana, el mundo "real"; como contraposición a la utilización del término 2.0 para hacer referencia al mundo "virtual" internetiano.

La interacción entre ambos planos ha existido desde el mismo nacimiento de la red. Toda acción desplegada en el plano virtual es llevada a cabo por una persona real de carne y hueso -o por un software desarrollado por seres humanos- con mayor o menor confluencia entre las actividades de ambos espacios.

Así, las inquietudes políticas en el universo 1.0 nos llevan a buscar en la red una forma de expresarlas, multiplicarlas, realizarlas. Y está claro que el mundo virtual es un formidable ámbito de encuentro para quienes comparten ideas similares y amplificarlas hasta lo impensado.

Esto fue lo que se observó -entre otros casos- en las revueltas que se dieron en el mundo árabe. Está claro que la caída del gobierno de Hosni Mubarak no se debió a un twit, ni al contenido de un blog, pero el ciberespacio permitió amalgamar voluntades que luego se encontraron en la calle y generaron resultados concretos.

Ahora, producido el punto de quiebre, ¿dónde están esos cibermilitantes que tomaron los espacios públicos egipcios y forzaron un cambio -junto a otro cúmulo de factores- que durante décadas había sido imposible? Seguramente, la mayoría está nuevamente frente a la pantalla de sus computadoras y/o celulares, en sus casas, trabajos o lugares de estudio.

Allí surge el gran desafío para quienes llevamos adelante algún tipo de militancia 2.0: articular. "Organizar para transformar", para no pretender ser originales. Conseguir que las voluntades sumadas a partir de las herramientas digitales tengan un correlato con el territorio. Que lo"real" y lo "virtual" se entrecrucen y alimenten mutuamente. Evitar la construcción de un microclima que se distancie de lo cotidiano, del día a día, de la calle, del pueblo (o de la gente, como se gusta decir lavadamente ahora).

De allí el 1.5 del título. El justo medio, en términos aristotélicos (aunque no entre dos extremos viciosos sino virtuosos). O, el mucho más cercano a nuestros afectos, "todo en su medida y armoniosamente".

¿Cómo? Seguramente será una respuesta que surja -entre tantos otros resultados valiosos- de este curso que comenzamos y, sobre todo, de la sinergia que se dará entre todos quienes participamos de él.