¿Viste que cada 1 de mayo no vas a laburar? Día del Trabajador, eso seguro lo sabés. Es en homenaje a los mártires de Chicago. ¿Sabés qué es eso? Una protesta en demanda de la jornada de trabajo de ocho horas que se hizo en Estados Unidos en 1886. Y que terminó con una brutal represión policial sobre los trabajadores, y el proceso de los líderes en los tribunales.
Fueron ocho los procesados. Condenados a prisión perpetua o a pena de muerte. De esos ocho, cinco eran trabajadores de prensa. Cuatro de ellos fueron ejecutados. Estamos hablando de casi 130 años atrás.
¿Viste que este año se festejó el bicentenario y todo eso? El 7 de junio se celebró el día del periodista, como cada año. Se hace en homenaje a la primera publicación de la Gaceta de Buenos Aires, que editaba Mariano Moreno. En este 2010 se cumplieron doscientos años del primer ejemplar.
Moreno no empezó con la Gaceta para publicar el pronóstico del tiempo. Era el lugar donde dar a conocer el pensamiento de la Revolución. Los mártires de Chicago peleaban por una causa también. Y dieron su vida. ¿Sabés cómo se llama eso? Periodismo militante.
¿Alguna vez escuchaste la palabra "pasquín"? (Entre paréntesis, cuando fueron los hechos de Chicago, para el diario La Nación lo cubría desde EE. UU. un tal José Martí, otro periodista militante, además de brillante escritor) Eran los textos satíricos que se pegaban en las paredes de Roma para criticar, en especial, al papado que residía en el Vaticano. Periodismo militante.
Por ahí se da la circunstancia que vos, lector, estudiás periodismo o lo estudiaste. En cualquiera de los dos casos, te habrán presentado como ejemplo del periodismo argentino a un tal Rodolfo Walsh. ¿Te suena, no? Te habrán contado su historia. De "Operación Masacre" en adelante. Loco también, eso. El tipo escribía increíble. Sus policiales de "Variaciones en rojo" o sus relatos de "Los oficios terrestres", lo atestiguan.
"Operación masacre" denunciando los crímenes de una dictadura; "El caso Satanowsky", poniendo al descubierto la apropiación ilegítima de un medio (cualquier parecido es mera coincidencia); "Quién mató a Rosendo", para exhibir el accionar de las patotas sindicales (otra casualidad, che).
Eso se llama periodismo militante. De acá, a Luján, ida y vuelta, haciendo la vertical con la lengua. Y encima, como el tipo era talentoso, se podía dar el lujo de hacer literatura militante ("Esa mujer"). Quién pudiera.
Como si todo eso fuera escaso, tenés para leer sus crónicas sobre el conflicto de Medio Oriente, cuando viajó a El Líbano a comienzo de los '70. Sus crónicas de los palestinos masacrados. Seguramente hoy lo acusarían de antisemita por denunciar a un Estado criminal (pero eso ya no pasa, a nadie acusan de antisemita por criticar al estado de Israel, ¿no?).
Que no existe el periodismo objetivo es algo en lo que todos estaremos de acuerdo. Siempre haremos un recorte de la realidad para mostrar, por decisión propia o por seguir una agenda, pero recorte al fin.
Ahora, ese recorte subjetivo obedece a una idelogía. Esto es, el conjunto de ideas con las cuales salimos a abordar el mundo. O, menos académicamente, "todo depende del color del cristal con que se mire", como decía la nona.
Ergo, todo periodismo es militante. Va detrás de una idea o proyecto. La diferencia estriba en que en la gran mayoría de los casos eso se oculta. Los "José yo quiero las democracias del primer mundo", deberían recordar que en los manuales de estilo de medios como, por ejemplo, The Washington Post, establecen que se debe explicitar la postura del medio frente a un acto comicial. Y cuando llega esa instancia, el diario publica un editorial donde expresa a quién considera que hay que votar y por qué.
En la segunda mitad del siglo XIX, el periodismo militante se multiplicó. Nacieron medios como "La Nación" o "La Prensa" para dar a conocer la visión de la realidad (ideología) que tenían sus propietarios.
Frente a todo lo dicho, debemos evitar caer en un error. Porque puede resultar muy cómodo decir "mirá cómo Clarín o TN también hacen periodismo militante". No, no. No hay que confundir el periodismo militante (hasta donde podríamos colocar a la defensa del genocidio de "La Nueva Provincia") con el gerenciamiento de la información como mercancía que pueden hacer algunos pseudo periodistas desde los medios hegemónicos.
En Argentina, afortunadamente, el periodista se define por la función que cumple. No por los estudios cursados. Así, quienes venden carne podrida para satisfacer a sus patrones no son periodistas. Son lo que llamamos gerentes de la información. Bernardo Neustadt fue su emblema. Y se multiplicaron sus seguidores.
Nos vamos de Argentina. Así no suena localista el análisis. Cuando los periodistas de TeleAmazonas llegaban al hospital donde estaba secuestrado el presidente Rafael Correa, y le decían a los policías allí sublevados, "nosotros estamos con ustedes", era periodismo militante. Golpista, pero militante al fin.
No es periodismo militante el silencio que existe en Chile ante el cierre del diario La Nación por parte del presidente Piñera. Por supuesto que hay voces aisladas reclamando, como las de la FENATRAMCO, pero la mayoría de los colegas sienten al periodista como un gran profesional (como médicos, abogados o ingenieros).
Y los periodistas somos, antes que nada, trabajadores de prensa. Con la carga puesta en la palabra trabajadores. Es una cuestión de clase. ¿Cómo? ¿Qué existen las clases? Ehhh... y sí, enteráte. Hay dos universos que se llaman "explotadores" y "explotados". Y vos estás en uno de ellos. Y si estás leyendo esto, seguramente estás en el segundo.
Y si Marx no te alcanza para categorizar eso, porque escribió mucho antes de que se dieran algunas situaciones presentes, agarrátelo a Gramsci, para ver la cuestión de la hegemonía; o a Mariátegui, para ver cómo estas cuestiones se dan por nuestra América Latina.
La mejor definición de la disputa de clases en Argentina la dio una tal Rosa María Juana Martínez Suárez, (a) Mirtha Legrand, cuando dijo en 2003, "se viene el zurdaje". Nunca les va a asustar que el zurdaje venga. Por algo Pino o Vilma pueden ser invitados deseados a los almuerzos. Lo que jode detrás de "se viene el zurdaje", es que en realidad se viene el negraje. Y no lo perdonan.
Mirálos en Venezuela o Bolivia, si no. Lo que nunca terminarán de perdonar es el empoderamiento de los sectores populares. Como acá los negritos mojando sus patas en la fuente de Plaza de Mayo. O peor todavía, que pudieran ir al cine o a los lugares de veraneo igual que los integrantes de la clase media. ¡Imperdonable! Clase media veleta que pretende construir su identidad imitando comportamientos de los sectores dominantes, a ver si alguien piensa que son como los negros de abajo. Así se vota a Maurizio o al Pinito por igual.
La vida es militante. Cuando vos te peleas con tu chic@, lo hacés porque tenés una mirada del mundo y de la realidad diferente. Aunque más no sea sobre cómo debe colocarse el rollo de papel higiénico en el baño (¿tiene que salir de arriba o de abajo?).
El periodismo es militante. Si no, no es periodismo. Es un mero replicador de agendas dictadas por poderes ajenos. Y si no, andá a la hemeroteca a mirar los Página/12 del '87, cuando un actual gerente de la información de los intereses hegemónicos todavía hacía periodismo.
Igual, ¿viste? Yo soy bachiller no más. No pasé por la Di Tella, ni por la UADE. No sé por qué opino. Atrevido.