En un reportaje otorgado a la revista brasileña Veja, el director del diario La Nación, Bartolomé Mitre, hizo gala del aprendizaje realizado a lo largo de las últimas décadas junto a su principal socio político y económico. Clarín miente, Mitre también. Y, además, puso al descubierto cómo lo guía en sus acciones el pensamiento propio de la más rancia oligarquía argentina. Su título "Una dictadura con elecciones", describe acabadamente su intencionalidad.
La entrevista está llena de los lugares comunes que los grupos mediáticos concentrados repiten día a día, y que se transformaron en el manual de estilo de los caceroleros cuando salen a las calles del país para realizar sus "espontáneas" protestas contra el gobierno nacional.
"Cerca del 80 % de los canales de televisión, de los diarios y de las radios ya están al mando del gobierno", dijo muy suelto de cuerpo el responsable del centenario matutino, cuando solamente sus amigos del grupo Clarín exceden largamente la cuota del 35 % del mercado audiovisual. Y agregó sobre el ese mismo grupo que "la ley le exige que la empresa venda su subsidiaria de televisión abierta", lo cual también es falso, ya que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual no obliga a la venta de Canal 13, sino que señala que en una misma ciudad no se puede tener una licencia de una emisora televisiva si se es titular de una licencia de televisión por suscripción. La ley no ordena vender Canal 13, la ley prevé que no se configuren situaciones de posición dominante sobre el mercado.
Sus mentiras luego se trasladan al universo de la prensa escrita. Mitre afirma que "el paso siguiente será el dominio de los medios impresos. El gobierno ya declaró que la venta de papel para diarios es de interés público". Y asegura que "el Poder Ejecutivo podrá determinar cuántas páginas tendrá cada publicación". La ley que declaró de interés público la fabricación, comercialización y distribución de papel para diarios, llegó justamente para hacer todo lo contrario: impedir que La Nación y Clarín, como socios mayoritarios de Papel Prensa, tengan la capacidad de limitar en función de sus intereses comerciales y políticos el acceso a ese insumo tan vital por parte de las demás publicaciones del país, como hicieron sin límites durante las últimas décadas forzando el cierre de más de un centenar de diarios.
Para Mitre, "hoy apenas La Nación y Clarín y unos pocos diarios más pueden decir lo que quieren. Los medios del interior, menores, no tienen esa capacidad". Habría que contrastar sus dichos con las líneas editoriales de Los Andes de Mendoza, La Voz del Interior del Córdoba, La Capital de Rosario, La Gaceta de Tucumán o el Entre Ríos -por citar sólo algunos ejemplos- y observar cuán limitados están en su capacidad para decir lo que quieren.
En su obsesión por esgrimirse en defensor de sus socios, el director de La Nación indicó que "hay conglomerados casi tan grandes como Clarín, pero nadie habla de obligarlos a adaptarse a la nueva Ley de Medios, porque son amigos del gobierno". La conferencia de prensa brindada este miércoles 14 de noviembre por el titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), Martín Sabatella, responde por si sola a semejante falacia.
Por supuesto, en sus aseveraciones Mitre procura establecer distancias con el grupo monopólico, con el cual "somos competidores, pero tenemos buenas relaciones". Tan competidores que dominan en conjunto la producción de papel para diarios desde 1977, cuando con la complicidad de la dictadura cívico-militar le arrebataron, a fuerza de torturas, Papel Prensa a la familia Graiver.
Claro está que no toda la nota está plagada de mentiras. También tuvo espacio para sincerizar su pensamiento oligárquico y conservador, al cual sus lectores han sido fieles desde hace más de ciento cuarenta años. "Vivimos una dictadura de votos. Es la peor de todas". El desprecio por la soberanía popular como premisa máxima. Añora los tiempos en que los votos no existían, la posibilidad de construir un país para unos pocos sin tener que rendir cuentas a nadie, erigirse en los dueños de la Argentina por sobre la voluntad del pueblo.
No conforme con ello, opina que "el gobierno viola la libertad de expresión. Ni el gobierno de Perón ni la dictadura militar fueron tan lejos". Dictadura que secuestro, torturó, asesinó y desapareció a más de un centenar de trabajadores de prensa. Deja a las claras sobre qué "libertad de expresión" se para: la que defiende el proyecto oligárquico excluyente y silencia a fuerza de represión y sangre todo disenso.
Para terminar, Mitre hace gala del histórico desprecio que la clase dominante ha tenido hacia los sectores populares en la Argentina: "Hay en el país una élite que piensa de una manera y una clase baja que no se informa, no escucha, no toma conciencia y sigue a la presidente. Cuanto menos cultura, más votos consigue Cristina". Su mayor dolor ha de ser que esos sectores populares efectivamente sí piensan, y están dispuestos a apoyar y defender un modelo de país con crecimiento e inclusión, para las mayorías y no para las minorías pseudo ilustradas que durante tantas décadas hicieron y deshicieron a su antojo en defensa de sus intereses corporativos.
Excelente alumno Bartolomé Mitre. Graduado con honores en la escuela del odio y la mentira.
No hay comentarios:
Publicar un comentario