"Una tarde sin fútbol es
como un domingo sin sol".
(Alfredo Distéfano ?)
Salir rumbo al verde césped. Transitar esos metros que transcurren entre los vestuarios y el field. La adrenalina que recorre el cuerpo antes del desafío final. Muchas veces el Pelusa recorrió ese camino y, junto a él, millones. La pelota, la redonda, la número 5, el fulbo, el esférico, la de los gagos, el balón, o cómo quieran llamarla, convocaba.
No es territorio para cobardes. Cual damas desafiantes en pos del voto femenino a finales de los '40, a la par de Evita, marchan ellas. Siete valientes. Y ante la falta de quórum para enfrentar el match, no huyen como cynthiahottones al grito de "fueron ellos, fueron ellos", sino que embravecidas cual Almafuertes al son de "no te des por vencido ni aun vencido", saltan al campo de juego en un mix con masculinos desconocidos.
Ellos, que no son cumpas, inician el encuentro como si estuvieran jugando la final de la Copa del Rey. Meten, empujan, golpean. La más torpe versión de lo que cotidianamente observamos en el pretendido sexo fuerte. Claro, y encima, ignoran absolutamente que "los días más felices, siempre fueron peronistas".
Pero allí se plantan. Benevolentes. Presuntuosos. Cual piara cobista, despliegan su completo perfil de pavos reales. Y las cumpas los vacunan. Arqueros canchereando que van a buscar el útil al fondo de la red. Cuando el encuentro debe interrumpirse porque un player yace sobre el verde fondo, acalambrado, rogando por una elongación de sus gemelos, es un él. Las compañeras, sin bajar la mirada, hasta quienes debieron observar el match a un costado del campo de juego por alguna lesión prematura, observan como muerden el polvo.
No son los siete samurais. No, no. Mucho más. Son la bandera misma de los #PicadoNacyPop plantada en cabecera de playa ajena. A saber: @ceciscotti, @vik770, @azulcfk, @silvirrazabal, @caro_cab, @marian1ta y @clairemandarina. Y tal vez alguna otra gladiadora más que se escapa de la frágil memoria del cronista.
Se podría describir el momento con decenas de daguerrotipos o con alguna cinta. Eso sería pretender que la realidad es lo que la pantalla muestra. Dejamos eso para aquellos grupos oligopólicos que aspiran a describir un país no real desde los disparos de los rayos catódicos.
Nos quedamos con los disparos de nuestras players frente a los guardametas vencidos. Nos quedamos con el tono sutil de alguna jugadora para enfrentar al rival masculino y recitarle en su rostro "es para nosotras el lateral, boludo". Poética pura. Cuando la ética se vuelve estética también y, si hace falta, boxística.
Seguramente las masas adocenadas esperan el recurso fácil del ráting contemporáneo. Que unas fotos, unos videos, unas declaraciones altisonantes. Nada de eso habrá porque sabemos que los estoicos compañeros que también recorren el camino del #PicadoNacyPop están muy lejos de ello. [igual, no teman que en la versión fercitexleaks estarán los mejores momentos ;)]
Ahora, ¿cuándo las ladies se mostraron como las más habilidosas? ¿Cuando salieron a jugar enfrentando al rival que fuera? ¿Cuando superaron la escasez de aire que brindaban sus pulmones? ¿Cuando ganaban con facilidad las espaldas de sus rivales en cada contraataque?
Seguramente habrá sido cuando discurrían en el postpicado sobre el colegio a pintar en Vicente López durante el mes de febrero. O cuando señalaban que el 2.0, muy lindo, pero hay que salir a construir en la calle. O cuando intercambiaban referencias para organizar picados en la costa atlántica durante las vacaciones.
Una vez más,demostrado, que nuestras (nuestras de "son parte de nosotros", no de "son de nuestra propiedad". Como quien dice "mi brazo") mujeres son grossas.
Como dirían los antiguos artistas (más cercanos de quien esto escribe que de las púberes deportistas): chapeau. O, fontanarrosamente, "lo parió, don Inodoro". Lo del título.
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