lunes, 21 de marzo de 2011

Ganamos

Escribo al calor de las urnas (es que me acordé de Barrionuevo, un lapsus). Se supone que no se "debe", pero también se supone que el peronismo no hace lo que se "debe". Por eso es peronismo.

Lo hago al momento de sentir que hemos logrado una gran victoria. 

No es porque hace unos meses Chubut estuviera perdida por treinta puntos porcentuales y nos encontremos con un virtual empate.

No es porque todavía quedará cerca de un mes para que se conozcan los resultados definitivos, y el recuento voto a voto en la justicia pueda marcar un triunfador diferente. 

No es porque los medios hegemónicos hayan tenido que silenciar el escrutinio durante toda la noche y recién le hayan dado espacio pasada la medianoche.

No es porque Mariano Grondona haya tenido que hablar de fútbol, y de Boca y San Lorenzo, en lugar de analizar las elecciones.

No es porque se haya ganado a nivel diputados y en una cantidad de distritos claves.

No es porque hubo un triunfo espectacular en Esquel. El primer distrito que se plantó contra la minería a cielo abierto allá por 2003. Y lo recuerdo porque estaba allí. Con lo cual, la sanata pinística, de que en Andalgalá ganó (el radical que después se despegó del él) por la oposición a la minería que convalida el gobierno nacional, queda como falsedad pura.

Ganamos por algo muchísimo más importante, algo que ningún medio va a reflejar. Carlos Eliceche enfrentó las cámaras y a todos los medios nacionales. Planteó su posición y respondió todas (TODAS) las preguntas que le hicieron. 

En la vereda opositora (la que iba a arrasar la provincia, la que renunciaba a la carrera electoral si perdía y ahora se queda con un presunto triunfo de mil votos), los mega popes del peornismo federal. Un discurso de Das Neves (y no conferencia de prensa). Algunas declaraciones de Solá, Camaño, De Narváez. A las cámaras amigas, claro.

Tenemos cuadros. Y reserva. Y herencia. Y generaciones militantes por delante.

Cuando C5N mostró los festejos de los (15) que gritaban "es para Cristina que lo mira por TV", ninguno tenía menos de cuarenta años. Y no es una crítica de edad (a ver, yo no podría). Pero a la inversa, nosotros tendríamos cientos de juventudes hitelirianas (permiso, doctor, por tomarle el calificativo) festejando el triunfo. Como estuvieron a lo largo de todo el país siguiendo las elecciones. Mientras las juventudes PRO, o federalistas, o coalicivistas (si existen, claro), seguro que estaban disputando acerca de GH. 

Tenemos cuadros. Tenemos juventud. Apenas un detalle. Pero es con lo que se hace política. 

La pelea de octubre se va a ganar en la calle, no en los medios. Y allí estaremos. Con cientos de miles de cumpas difundiendo la propuesta de un proyecto nacional y popular, frente a promotores y promotoras contratados. Que a lo sumo se pueden sacar algunas fotos simpáticas para La Nación.

En fin. Lo del principio. Ganamos.

2 comentarios:

  1. Si tenemos la herencia, la juventud y los cuadros, entonces no es un detalle, y podemos considerarnos vencedores.
    Hemos vencido a la vieja política.
    El peronismo revolucionario, como el Fenix, renace ante una oposición apestada de cadáveres políticos, mientras aquí llegamos, los jóvenes, para quedarnos.
    Ni un paso atrás, y nunca más!

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